Invitaciones de boda

Laura & Javier- Parte I

 

Todo empezó con el viaje a Japón. De él surgió una proposición de matrimonio y que yo esté hoy escribiendo estas líneas.

 

La idea principal de la boda ha de gira en torno a Japón, al país y a su cultura. Por ello, el elemento tiene que ser un distintivo, como lo es el bambú y el color rojo. Dibujar un fondo de bambúes es la forma más elegante, precisa y discreta de hacer alusión al mismo. A su vez, hay que conseguir unidad entre Japón y el Monasterio de Piedra, construido en la segunda mitad del siglo XII, que es el lugar de la celebración de la boda. La forma más acertada de aunar dos conceptos tan diferentes es a través del dibujo, de una misma técnica y trazo, como se demuestra con el uso de la plumilla. Finalmente, todo ello se ha de presentar. Y qué mejor manera que a través de un tríptico, una manera de ordenar y dividir generando a su vez un único objeto, como hizo El Bosco cuando pintó “El Jardín de las Delicias”.

 

Al abrir el tríptico, se van a desencadenar un aluvión de sensaciones, va a evocar una boda diferente, atrevida, original, elegante y única. La combinación perfecta para celebrar vuestra boda y que nadie se la quiera perder.